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7. BIDI; Códigos Bidimensionales. Bienvenidos al día en el cual la vagancia extrema triunfa y se convierte en tecnología punta. ¿Qué es esto de los códigos Bidimensionales? Los códigos QR o los códigos de realidad aumentada son claros ejemplos de éste tipo de tecnología a través de la cual ya no es necesario escribir en nuestros terminales móviles (con esos teclados qwerty minúsculos) el nombre de la web que queremos visitar. Basta con enfocar la cámara de nuestro teléfono al código en sí para que éste nos lleve al sitio correcto. ¿Direcciones de mail… tarjetas de visita… vídeos explicativos…? MiguelCarrasc0 FlarecardCualquier cosa puede ser presentada con este tipo de enlaces que además pueden tomar la forma del logotipo de tu empresa, tu inicial o casi cualquier imagen que se te pase por la imaginación. Sólo tienes que colocarlos en toda la publicidad offline de tu negocio (carteles, catálogo, flyers… incluso facturas) y multiplicar las vías de que tus clientes entren y conozcan tus productos de maneras nuevas e insólitas. Si esperas que tu clientela se aprenda tu url para visitarla cuando lleguen a casa comprobarás que el ser humano ha perdido la capacidad de recordar lo que va después de www…

Ya hay docenas de aplicaciones para que tu iPhone ó Android lean este tipo de códigos y, aunque aún es una tecnología en proceso de desarrollo, ya se pueden disfrutar de las ventajas de poder ir por la calle, ver uno de éstos códigos, picar y entrar de manera automática en la web del comercio en cuestión.

¿Es que aún no habéis picado en el código QR en la parte de abajo de éste blog?

8. Apps nativas. No, no son aplicaciones con taparrabos y sujetadores hechos con cocos. Me refiero a las aplicaciones que las marcas desarrollan para dar promoción directa a sus negocios. Pueden ser de naturaleza comercial (como las famosas apps de marcas de ropa que te permiten directamente comprar a través de ellas) o simplemente destinadas a divertir y sorprender a la concurrencia (juegos, vídeos, contenido interactivo, etc.) Una vez más, aquí, el contenido es el rey. Si pretendes que tu comunidad descargue tu aplicación únicamente porque a través de ella les vas a machacar a publicidad sobre tus productos más vale que te olvides, pero una app sencilla y efectiva puede ser el mejor de los contenidos virales.

Recuerdo un caso que llevó a cabo Domino’s Pizza en Estados Unidos con un sencillo juego que te permitían descargar en el momento que hacías un pedido telefónico… para amenizarte la espera. El juego consistía simplemente en eso; cocinar, repartir y comercializar pizzas. Cuando por fin llegaba tu pedido el juego quedaba bloqueado y la puntuación conseguida hasta el momento se canjeaba en descuentos para futuras compras, regalos promocionales, etc. ¿No os parece sencillamente genial?

9. Contenidos como nuevo modelo de negocio. Ya todos sabemos lo que ha pasado con Megaupload, ¿verdad? Más allá de un polémica tan espinosa como la que suscita éste tema hay una realidad que implica que el pago por el acceso a esos contenidos (películas, series, servicios de TV a la carta…) es una realidad. La empresa con sede en California ganó miles de millones de dólares con este negocio y, aunque ahora les achacan cientos de delitos contra la propiedad intelectual, lo que queda patente es que las personas estamos dispuestas a pagar una cantidad razonable de dinero por este tipo de servicios; tanto si es en concepto de publicidad, de mantenimiento de un servicio de hosting ó simplemente para que la empresa que genera y comercializa estos contenidos crezca y se convierta en una iniciativa de éxito.

Aquí hay muchos intereses contrapuestos. Muchas empresas que tratan de aferrarse al estatus que les ha proporcionado un modelo empresarial que, en opinión de éste modesto suscriptor, resulta ridículamente anacrónico en los tiempos que corren mientras que los usuarios (también mal llamados “internautas”… como si fuésemos extraterrestres) comprueban atónitos como la tecnología pasa de largo como si fuese el AVE a su paso por Calatayud.

Sea como sea las plataformas que tímidamente empiezan a ofrecer servicios de contenidos (en todos sus formatos, tarifas y condiciones) llegan con fuerza a las pantallas de nuestros smartphones. ¿Aún no tienes tele en tu móvil?

10. Privacidad. Mete todo lo anterior en una caja fuerte y no le digas la combinación a nadie. Las exigencias de privacidad y seguridad de los datos que se manejan en éste tipo de aplicaciones y nuevas plataformas deben aumentar consecuentemente. Si la web 2.0 (¿o era la 3.0?) se jacta de ser semántica y adaptar los contenidos y posibilidades a cada usuario es de recibo que las opciones de privacidad y el “machaque” al cual los desaprensivos digitales nos someten sea amortiguado por nuestros propios filtros. Igualmente empiezan a surgir iniciativas, tanto desde el prisma de la normativización como de parte de empresas especializadas, que vienen a cubrir un tema tan espinoso como éste.

Y después de todo esto sólo queda decir… amén.

No olvidéis visitar la sección Multimedia dónde tenéis dos interesantísimas presentaciones sobre éste apasionante tema. Por un lado podréis ver “in situ” la infografía publicada por IAB Spain que inspira ésta saga de posts y, como bonus track, una estupenda lección de Mobile Marketing Environement que Andrés Karp nos trajo a la Universidad de Alicante hace apenas un mes. Muchas gracias desde aquí a Andrés por la presentación y por una magnífica clase.

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