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Comenzar un artículo como éste (y un blog entero) diciendo que el concepto de identidad ha cambiado en los últimos tiempos con la aparición de las Redes Sociales sería señalar una obviedad semejante a decir que el cielo es de color azul. Pero la verdad es que el concepto de identidad digital, que hace unos pocos años prácticamente ni siquiera existía, es algo que ha marcado de una manera tan profunda nuestra sociedad que es casi impensable imaginar los cambios que va a provocar en nuestra vida cotidiana.

Con la aparición de la web 2.0 esto va a más. Y por mucho que Miguel Gómez Aleixandre (Director de ZiniaBD) afirme que España no es un país 2.0 (y no le quito razón) la sensación que todos tenemos es que esa sociedad virtual que vamos construyendo va abocada a copar cada vez más aspectos de nuestro mundo (podríamos decir) corpóreo. Ahora cada vez hay más contenido, servicios y opciones en eso que puntualmente llamamos “la nube” y el yo-virtual de cada uno a menudo goza de mayor proyección profesional y/o personal que el otro, el “de verdad”.

¿A dónde vamos a ir a parar? Dirían nuestras madres. Si hay algo fijo… es el cambio, decía el sabio. Pero, ¿hacia dónde?

1. Redes sociales generales vs. específicas.

Como método de comunicación, las redes sociales permiten a diario a millones de personas estar interconectados para charlar, compartir contenido y, en definitiva, socializarse. Pero, ¿qué es lo que la gente busca en las redes sociales? Bien, los hay que buscan trabajo, los hay quienes pretenden compartir aficiones, quienes simplemente quieren un lugar virtual dónde encontrarse con sus amigos o incluso quienes pretenden hallar un romance más o menos duradero. Y cada uno tiene su lugar… y cada lugar tiene su gente. ¿Qué pasa entonces con algunas Redes Sociales que no terminen de tener un mercado definido? Bueno, pues en principio no me atrevería a afirmar que están en peligro de extinción pero es de suponer que tendrán que pasar por un (duro, quizá) proceso de definición de su nicho de mercado si quieren convertirse en una seria propuesta en este sector cada vez más competitivo.

Pensadlo, ¿porqué usar Facebook para armar un grupo sobre “Encaje de bolillos” cuando existe una red social específica para ello?

2. Redes sociales vs. software colaborativo de gestión empresarial.

Primero fue el teléfono, luego el mail y ahora existen multitud de completas (y complejas) suites dedicadas a facilitar el trabajo entre departamentos en las empresas más o menos grandes. Lotus Notes, Microsoft Sharepoint o incluso Redmine (Open Source) son buenos ejemplos de éste tipo de programas. Pero, claro, aquí las redes sociales también han hecho estragos con lo que ciertas soluciones muy versátiles están desplazando a los clásicos gestores de contenidos. Yammer sólo es una de éstas soluciones pero el hecho de que sea uno de los mayores éxitos del 2011 con más de tres millones de usuarios y ochenta mil empresas, da qué pensar.

Por lo tanto, otra de las tendencias a considerar es que las Redes Sociales seguirán mutando para cubrir aspectos de nuestra sociedad desplazando otros productos que, pese a estar muy consolidados, sufrirán un rechazo evidente.

3. Redes sociales vs. derecho a la privacidad.

Aquí hemos llegado al meollo. Cuanto más avanzamos en opciones y prestaciones de las redes sociales mayor peligro corren nuestros derechos fundamentales de privacidad, intimidad, integridad, etc. Pero seamos sinceros… nos gustan las redes sociales. Nos fiamos de ellas. ¿Cómo si no íbamos a exponer tal cantidad de datos de carácter personal en ellas si no tuviésesmos un alto índice de confianza?.

Confianza en las RRSS

Por supuesto los sistemas que garantizan la protección de éstas redes tendrán que mejorar continuamente adaptándose a nuevas posibles amenazas pero la realidad es que, al margen de ésto, las nuevas generaciones se muestran más abiertas y permisivas en éste aspecto.

Las redes sociales se comerán el terreno de lo personal. Pero cabe de esperar que el usuario permita y potencie esta concesión entendiendo que es más lo que se gana que lo que se pierde (o expone) a cambio.

4. Redes sociales vs. el resto de herramientas de comunicación.

Quizá sea una simple cuestión de evolución pero la verdad es que la era de las Redes Sociales está aquí y, como sucedió antaño con el teléfono o con el mail, cientos de empresas afinan sus estrategias de marketing para incluir estas maravillosas herramientas de comunicación y que les ayuden a hacer crecer sus negocios. Pero, ¿acaso no nos hemos “cargado” estas otras posibilidades (mail, tfno.) precisamente por una política invasiva de las empresas que han querido explotarlas (en el sentido más taxativo del término) para estos fines? ¿Pasará igual… una vez más?

Cabe esperar que con la creciente Web 3.0 la respuesta sea negativa. Los contenidos se verán filtrados por nuestras preferencias y apetencias de modo que sólo encontraremos aquello que estemos buscando.

5. Geolocalización.

Así de claro… por muy “en la nube” que queramos estar si no hay un lugar de referencia físico en el cual ubicar tu negocio, tu contenido o tú mismo como persona, sencillamente no estás. Porque el factor ubicación completa y contextualiza la información, te conecta con otros usuarios próximos y te proporciona un mercado con el que interactuar, bien desde el punto de vista del negocio o desde el branding personal.

Las herramientas de geolocalización progresarán y se afinarán enormemente siendo condición sine qua non de cualquier proyecto en redes sociales.

Como me las gasto, ¿eh? Nada más comenzar y ya estoy postulando sobre lo que nos depara el futuro en esto de las Redes Sociales. Eso que ni siquiera los más grandes gurús se atreven a aseverar sobre el creciente mundo 2.0 afirmando que “todo está por escribir”, voy yo y me curro un post como este.

Y tú, ¿qué opinas?

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